Cuando tenía unos 8 años fui con mi familia a un pueblito de Granada, acompañé a mi tío a una especie de granja llena de corderitos y me hizo elegir uno, yo no entendía muy bien para qué pero hice caso y lo elegí… Lo ataron de piernas y mi tío cargó con él hasta casa, una vez allí me dejaron arriba mientras todos los adultos bajaban al patio trasero con cuchillos y un cubo grande, mi curiosidad fue muy grande y me asomé por una ventana para ver lo que ocurría, solo recuerdo un grito y como toda la sangre comenzaba a caer en el cubo. Ese día me limite a comer la ensalada y las patatas que acompañaban toda la carne.

-Anónimo-

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