Yo, por suerte, nunca he sido presionada para presenciar nada relacionado con el mundo de la tauromaquía, desde nunca he tolerado el maltrato animal y mi familia me ha respetado en ese sentido. Pero recuerdo que de pequeña iba a pasar el verano a un pueblo pequeño de Guadalajara, y antes, durante las fiestas de allí se hacían corridas de toros en la plaza. Mientras esto sucedía yo me quedaba encerrada en casa, un año vino una niña nueva al pueblo y le pedí que durante la corrida se quedara en mi casa jugando, ella aceptó encantada, teníamos 6 años o así.Cuando estabamos jugando entró su padre y le obligó a ir, a ella no le gustaban las corridas de toros, le daba pena ver sufrir a un animal, y nos lo estabamos pasando muy bien juntas, pero su padre la cogió en brazos y ella se tuvo que marchar llorando. A partir de ese, todos los años fue a las corridas de toros, al principio obligada, luego por decisión propia.

@_marti_re

niña-torera

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